Tío Beto

El Tío Beto

Diego López

Es muy común verlo caminar por las calles del pueblo. Su olor deja una estela desagradable a su paso. Sus harapos, dan fe de que lleva, cierto tiempo, sin ningún tipo de cuidado. Su cabello es largo y pegajoso, una barba curtida de mugre. Una bolsa de basura, cargada de más basura. Pero para él, son sus pertenencias. Las manos tienen guantes de costra, los pies duros de tanto caminar la ciudad entera. Metro noventa de legitima decadencia.

Se le puede ver seguido. Huyendo del ataque de los perros, que reclaman su territorio. Durmiendo en una cuneta, bañándose con el agua de caño, el mismo liquido que le quita la sed. Rebuscando que comer entre los basureros o durmiendo entre cartones; en alguna acera, debajo de un tormentoso aguacero, o un asfixiante sol. Cuando fumó en las afueras del bar, este tipo se me acerca, me pide lo que queda de tabaco. Me regala una sonrisa, y me estrecha la mano. Yo me quedo mirando sus ojos, trato de adivinar, de donde proviene su historia. Que hay detrás de toda esa mascara, que oculta en el fondo un ser humano. Me pregunto ¿Si es realmente locura? Lo que se alojó en su cabeza. Nunca he podido entablar una conversación con el, pues nunca habla, ni se comunica con los demás. Siempre he pensado que dejar de comunicarse, además de un trastorno, es un inteligente mecanismo de defensa, que algunos humanos adoptan, para huir, de los señalamientos de la sociedad. Y si algo puedo asegurar es que Tío Beto tiene eso, mucha inteligencia.

Tío Beto fue criado por su abuelo. De niño gozó de todo tipo de comodidades. Buenos zapatos, bonitas ropas, una familia calurosa y acomodada. Fue como todos los niños de su edad a la escuela central. En su adolescencia, tuvo moto, era de buen ver, gracias a su estatura y musculatura. Practico: boxeo, beisbol y futbol. Era el amigo preferido de sus amigos, ya que nunca le faltaba dinero para las invitaciones. Esto lo hacia ser el líder de su manada. Estudio con éxito toda la secundaria. Se intereso en el arte, política, economía. Entro a la universidad a estudiar Administración, pues guardaba la esperanza de cuidar el negocio de su padre ausente; un reconocido comerciante de la región.

En el camino de su madurez, como la mayoría, conoció las mieles de los vicios, mujeres, y opulencia. Un verdadero “Rock and roll Style” su jacket de cuero, sus motos, su pelo largo, y su prestancia de chico rudo, que la gente inevitablemente hacia que se respetase. Pero en el fondo, estar fuera del verdadero cariño de una familia, o no ser visto hijo de su padre legitimo. Le hicieron unas nubes en su cabeza que lo atormentaban. Torturas, que empezó a anestesiar con drogas y alcohol. No pudo nunca dominar la bicicleta. Y caída tras caída, lo fue perdiendo todo. Amigos, mujeres, familia y dignidad. Haciendo sus demonios cada vez más fuertes. Desaparecieron las manos que lo levantaran, y conforme iba perdiendo dinero, fue perdiendo los amigos que lo acompañaban.

Un día, la trillada muerte se llevo a su Abuelo. Ese día marco su vida por toda la eternidad. El resto de sus familiares, en lugar de acogerlo en su soledad, lo único que pudieron hacer fue decir “Se ha quedado solo el Tío Beto” la única que lo quería aparte de su abuelo era su hermana. Pero ella tampoco podía hacer mucho, pues ella, ya tenia a cuesta su cruz.

Se instalo a vivir cerca de su padre ausente. Matutinamente, el hijo perdido reclamaba su lugar, y su padre esquivaba su parte de paternidad. Discusiones, de palabras lascivas e hirientes, que lo único que causaban eran yagas, en el alma de aquel hombre. Heridas que lavaba con alcohol, drogas y olvidos artificiales. Termino de perder. Perdió su jacket, y su moto. Recuerdo que cuando yo era un adolecente, lo vi pelear en el parque de la ciudad. Tenía una técnica exquisita de boxeo, desde ese día, cada vez que lo veo, recuerdo la elegancia, para pararse frente a un combate, el potencial de sus puños, y la sed de sangre. Pero eso solo ocurría si lo sacabas de su tranquilidad. El viejo no es para nada agresivo, solo que a veces recuerda, las partes de la vida que lo ha golpeado, y disfraza al que lo motive de vida, y le da los golpes que ha deseado devolverle a la vida.

Un día fue su padre ausente, quien se disfrazo de vida. Y Tío Beto le dio una tunda, que nunca olvidara. Su padre a manera de venganza. Lo denuncio con la justicia, lo quito de la herencia, y lo echo de casa. Ya sin hogar y sin limosnas de amor, se instalo a vivir en la ciudad, en toda ella. Desde aquel día deambula calle arriba y calle abajo de toda su casa. Para librarse de su vergüenza, se disfrazo de locura. Locura que mi persona, más de una vez, he puesto en tela de duda. Un loco nunca saca, entre su bolsa de basura, un libro y se pone a leer en el parque. Nunca lo he visto pidiendo limosnas para sus tragos, nunca me ha faltado el respeto, o me ha rechazado el saludo.

El tiempo se encargo de ponerlo en este lugar. Y con el tiempo la trillada muerte volvió a surcar su norte. Llevándose a su hermana, la única que en vida quedó queriéndolo. Recuerdan haberlo visto, parado al frente de la iglesia, firme y respetuoso, mientras salía el féretro de su hermana. Algunos cuentan, que lograron percibir las lágrimas de sangre que saltaban de su corazón, y se escurrían por sus ojos. Deseaba ser el uno de los encargados de cargar el ataúd, pero prefirió quedarse allí, de pie, en silencio y con  respeto, dándole gracias por todo lo que ella dio. Ese cariño que valía más que sus motos, dineros y falsos amigos. El entierro se perdió de entre las calles por el norte, y el camino hacia el sur.

Esto es un trillado relato, de una lamentable y trillada historia, igual o parecida a las que pasan por tu barrio. De esas personas que cargan consigo una historia, que te enseñara más que cualquier universidad. Una caída libre, de desaciertos y desesperanza. Una muestra mas de que Cristo, se quedo en la tierra y aun no hemos aprendido, por mas culto, y misa. ¿Quién soy yo para negarle un cigarro o estrecharle su mano? Él siempre ha sonreído, esa es su fortuna viviente. Lo perdió casi todo. Aun carga consigo su “Rock and Roll Style” que corta el viento, cuando camina de noche, en las afueras de los bares de la ciudad.

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2 pensamientos en “Tío Beto

  1. PORQUE HAY PERSONAS QUE NO SABEN RESPETAR A LAS PAREJAS QUE ESTÁN FELICES, QUE OBJETIVO TIENEN? DISTORSIONAR
    PARA DESTRUIR COMPROMISOS? PARA CAMBIARLE LOS DESTINOS, RUMBOS DE LA VIDA??? Y QUE TODO SEA POR PURA
    DEBILIDAD DEL PLACER CARNAL!!! Y SIN IMPORTAR LAS RELACIONES FAMILIARES QUE HAY EN LA PAREJA…..
    LO PEOR ES QUE LO OCULTAN SIN DARSE CUENTA QUE TODAS LAS MASCARAS YA HAN SIDO VISTAS.

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