Polvo Navideño

Polvo Navideño
Diego López

Después de tanto insistirle, ella accedió. Después de un eterno ritual de seducción, ella se ilusiono. Después de varios besos robados, ella me dio uno sin quitárselo. Ella se perdió en una amalgama de sentimientos, de deseo, de miedo, de locura. Y se dejo desnudar, en la alcoba derruida de este holgazán.

Esa vez. La primera vez que me la cogería. Acertaba en el calendario gregoriano, con el 24 de diciembre. A fecha de mierda. Haciéndole lujo al consumismo, la consumí. Mientras ella tarareaba una trillada canción en ingles… (Wherever you go. Whatever you do, I will be right here waiting for you)…

La besaba lentamente, levitando, en cada beso atemorizado que ella me daba. Mis manos la acariciaban, haciendo en ella un poema, un sueño postergado, una canción que escribía, el día que la tristeza se marchaba.

La desnude, mientras abajo, en la fiesta familiar, mis hermanos abrían los regalos. Yo abría el mío. Era solo mío. Ella temblaba de miedo. Yo de emoción, su pequeños senos tornearon mi libido, mi boca se zambullo en cada uno de ellos. Me embriague en su cabello, me hundí en su mirada, me perdí en el relampaguear del bien y del mal.
Fue una de esas pocas veces, que coger, no era en mí, tan solo una escena pornográfica, de varias posiciones y poco sentimiento. Aquello se convirtió en erotismo puro. Inocencia, brillo y candor. Mientras abajo, había tamales, guaro, fiesta, pólvora, un maldito árbol de navidad, guirnaldas, y pastoras. Arriba en mi habitación, había música, poesía, arte, cuentos y literatura. Simplemente sucumbí, me enamore, tanto al punto de decir las dos palabras prohibidas. La iglesia daba las campanadas de las 12, mientras yo daba los “talanes” de mi pasión, envuelto, como en esa ocasión, raras veces, entre el placer y el sudor.

Hoy un 24 de diciembre, cansado, aburrido, solo, sin madre, sin ganas. Recuerdo mi único polvo navideño.

Aunque recuerdo: el consumismo idiota que me enfurece, los tamales de mi madre – que nunca me comí – , un patético árbol de navidad, los villancicos, el festival culianero, el feliz navidad, que me lo dicen felizmente en los bares más tristes que se puedan imaginar. No logro por mas que intento, recordar quién era esa mujer, que fue, aquella vez, mi único polvo navideño. Solo recuerdo la maldita y trillada canción que decía… “Wherever you go. Whatever you do. I will be right here waiting for you “

Escrito… un trillado 24 de diciembre…

 

zirta-navidad-regala-sexo-oral

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4 pensamientos en “Polvo Navideño

  1. Ja ja buenísimo, me gustó mucho también “Poniendo a prueba la fe”, sólo un alma como usted puede escribir tan interesante, mucha luz y vibra positiva por todos los lugares que recorra!!!

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