Viendo como las personas normales

Mi amiga y yo caminábamos aquella noche. El cielo estaba claro, las nubes brillaban,  las miraba con curiosidad.

– Mira esas nubes – dije a mi amiga – parecen una pareja cogiendo,  el mae se la está metiendo a la nena por el culo.

– ¡POR DIOS ANDRÉS! – exclamó mi amiga – la gente normal ve vaquitas y ovejitas, usted ve gente cogiendo. ¿Por qué no logras ver las cosas como las personas normales?

Ha pasado el tiempo después de aquella pregunta. Nunca hubo respuesta. Todas las madrugadas las pasaba despierto. Preguntándome ¿Cómo diablos verán las personas normales? La duda no me dejaba en paz. Cuando camino por la ciudad,  observo a la gente, me pongo a pensar. ¿Qué verán esas personas? Cuando veo a las mujeres con morbo. ¿Qué tipo de morbo tendrá la gente normal? ¿Cómo me verán las chicas normales?

Noche tras noche, cuando no podía dormir, repetía las mismas preguntas. Salía al patio  a fumar. Miraba las nubes en el cielo, siempre lo mismo, parejas cogiendo; siempre el mae se la mete por el culo a la nena. Mi amiga ve en las nubes ovejitas y vaquitas. ¿Qué pasara el día que coja con su novio  y este se la meta por el culo  y tengan un espejo al frente? ¿Será posible que vea en el espejo, una ovejita metiéndosela en el culo a una vaquita?

Eran las 4 de la madrugada,  la estúpida inquietud no me dejaba descansar.  Decidí levantarme,  beberme una cerveza. Vestido completamente de negro, tomé el pasamontañas y salí a caminar varias cuadras hasta toparme con la casa de mi amiga.  Brinque la verja,  tratando de no hacer ruido. Un gato se asustó y corrió en silencio. Llegué a la ventana de su habitación, estaba abierta. Entré despacio, calcule todos mis movimientos. Me detuve frente a su cama.  Mi amiga dormía. Toqué su hombro para que  despertara. Cuando abrió los ojos, mi mano  tapó su boca y su nariz, le di un fuerte golpe con mi puño para dejarla inconsciente.  Tomé la cuchilla que llevaba en la bolsa de del pantalón. Despacio y con cuidado, le saque los ojos.

La deje acostada en una poza de sangre y me fui de ese lugar, el gato maulló cuando empecé a correr. En instantes estaba en mi apartamento. Saqué los ojos del bolsillo, los deposite en un vaso con agua. Los miraba, sonreía.

– No tiene los ojos tan mal –  pensé.

Puse música clásica, fumé, escribí dos poemas de amor, me recosté sobre la cama y me quede dormido.

Tarde varios días tomando valor para seguir con mi plan. Miraba los ojos de mi amiga flotar en el agua. Era un espectáculo divertido. Después salía a buscar nubes en el cielo. Ahí estaban, bellas siluetas femeninas haciendo sexo oral, parejas cogiendo, hombres y mujeres masturbándose mutuamente.

Una tarde caminaba por el centro de la ciudad. Un señor se acercaba por la misma acera con su hijita.

– ¡MIRA PAPI, MIRA! – Dijo la niña cuando pasaban a mi lado –  Esa nube parece un caballito trotando.

Mis ojos buscaron la nube. Era la silueta de una mujer con las tetas inmensas.

– ¡Y AQUELLA! – Dijo su padre – es un inmenso helado de chocolate.

La  nube era un pene expulsando semen. No pude soportarlo. Corrí hasta mi apartamento. Tomé el vaso con agua donde descansaban los ojos de mi amiga, me marche al lavatorio del baño, saque la misma cuchilla con la que le había sacado los ojos a mi amiga. Coloque un espejo al frente para que me guiara  y me di la tarea de sacarme mi ojo derecho. La sangre escurría primero poco a poco, luego eran torrentes que bajaban por mis brazos. Eso me asustaba, pero no dolía tanto como imaginaba. En el orificio de mi ojo derecho, coloque el ojo izquierdo de mi amiga. Durante ese proceso, empecé a verlo todo raro. La imagen de mi cara se partió en dos. Del lado donde aun estaba mi ojo, mi cara era bella, realmente bella. De lado donde coloque el ojo de mi amiga, el rostro se volvió extraño: monstruoso y perverso. Por un momento me distraje viendo los dos matices de mi semblante. Al rato, decidí seguir con mi objetivo. Me saqué el otro ojo y me puse el de mi amiga. Me mire en el espejo. Casi muero de la impresión. No era bello. No era el mismo tipo con cara de buena gente que siempre miraba en el espejo al levantarme. Era un adefesio horrible y sediento de violación. La mirada estaba perdida, triste y opaca. Me vi largo rato en el espejo, observe como una lágrima resbalo del ojo de mi amiga. El horror me dio tristeza. Me fui a dormir.

A la mañana siguiente desperté más tranquilo. Observaba todo con un color triste. Las imágenes eran realmente desalentadoras. La textura  de mi desayuno, era pasca y sin sabor. Todo era extraño,  controle el terror – todo es parte del proceso – pensé tranquilizándome. Salí a ver nubes con forma de caballitos, vaquitas y ovejitas. El día estaba oscuro y feo. Busque nubes en el cielo,  ¡EN EFECTO! Tenían forma de vaquitas, ovejitas y figuras bonitas. Pero, cuando bajaba la mirada, el entorno era algo crudo, parecido a la realidad. La ciudad quería salir corriendo, había relojes por todas partes, las computadoras dominaban la escena. No habían niños jugando, no habían ancianos, no habían sonrisas. Solo millones de carros, pitando y acelerando. Tenía que hacer un esfuerzo muy grande, para alzar la mirada y ver las nubes.

Ese paseo fue tenebroso. A los mendigos los miraba como estorbos mal olientes que me impedían estar tranquilo. Sentía en mi piel el dolor de todas las personas corriendo a sus oficinas, mis nuevos ojos lloraron de nuevo. Nadie tenía compasión por nadie, todo el ambiente era frio y sin color. La realidad no era la misma que había visto con mis ojos.

Dos hombres se daban un beso apasionado, sentí tanto asco, no pude tolerarlo, los golpeé hasta dejarlos tirados en el suelo en una poza con su propia sangre. No toleraba a nadie, ni a los homosexuales, ni a las prostitutas, ni a los policías, ni a los vendedores, ni a los mendigos. Las personas me repugnaban, la imagen de la vida era una mierda, solo el cielo  disponía de lindas nubecitas con formas de helado, ositos y perritos. Volví a sentir miedo. Me senté temblando en el suelo, cuando de nuevo paso, aquel señor, con su hija.

– ¡MIRA PAPI MIRA! – Dijo la niña –  Esa nube parece una pareja cogiendo.

Miré la nube. Era un enorme helado de chocolate.

– ¡Y AQUELLA AMOR! – Dijo su padre –  Es una puta, que anoche se la metí por la boca.

Enloquecí. Volví a correr hasta a mi habitación, solo quería encontrar mis ojos. Quería que aquello fuera una pesadilla. El afán de ver las cosas como una persona normal me había llevado al infierno. En mi habitación, me apresure a llegar al lavatorio,  aun estaba la cuchilla llena de sangre. Miré de nuevo el espejo, yo seguía siendo un monstruo con el rostro desfigurado. Con violencia, con mucha violencia, comencé a cercenar mi ojo izquierdo, de nuevo la sangre corría a borbollones por mis brazos, estaba desesperado por despertar de aquella pesadilla. Cuando coloque mi ojo, de nuevo la imagen de mi rostro se partió en dos, la mitad de la cara era bella, muy bella.

No quise entretenerme con ese asunto. Apresuré la labor de devolver mis ojos. Después de cortar y sangrar descansé. Mire el espejo y era nuevamente mi rostro, el mismo que siempre saludo al despertarme. Fui por unas cervezas que tenía en la nevera, me bebí algunas mientras escribía poemas de amor. Cada cierto tiempo volvía al espejo, celebraba mi rostro bello y humano. Encontré los ojos de mi amiga en el fondo del lavatorio.

Salí a caminar por la ciudad, todo tenía color. Le di de comer al mendigo; ya no tenía mal olor. Celebre que dos hombres se dieran un beso, me sentía realmente feliz. Volví a casa pues recordé los ojos de mi amiga. Los recogí y los metí en la bolsa de mi pantalón. Salí al patio a fumar, vi las nubes en el cielo. Ahí estaban aquellas mismas figuras de gente cogiendo, penes, vaginas, siluetas desnudas. Sentí compasión por mi amiga, pensé en vestirme de negro y devolverle los ojos.

Pero después de  lo que vi, es mejor que ella no vuelva a ver.

12177833_10203642633865283_887930304_n

Anuncios

4 pensamientos en “Viendo como las personas normales

  1. Diego, me dejas sin palabras…. Es lo mejor que te he leído, y es mucho más sólido a lo que he visto antes. En verdad, me parece muy buen cuento, muy bien logrado, e impactante. El tema y el tratamiento están más que bien.

  2. Supongo que es mejor ser pervertidos de mente retorcida que tener alucinaciones propias de películas de disney, de por sí que el sexo es rico y real y los ratones que hablan no existen.
    No me mintió esta bueno, narcicista 😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s