El día que en mi pueblo la música murió

El día que en mi pueblo la música murió.
Diego López

Una serenata,
la cuerdas de una guitarra,
decían adiós
y el destino se lo tomo a pecho.

Yo también tuve ese tiempo,
pero, sin llanto ni dolor.
La carpa negra se coló en la madrugada.
Matando la esperanza, el futuro.
Llevándose a su paso la música.
Que es lo poco que nos queda,
en este desierto de sangre.

Después de su estela de brisa acida.
Mire la guitarra rota,
las cuerdas desprendidas de sus sueños.
Los anhelos rotos,
el fututo concluido.
Las risas apagadas.

Poco pudo hacer el clavijero,
para sostener las ilusiones.

Un cantor debajo de un árbol,
se le vio llorar.
Un poeta empuño su pluma,
en el corazón de la consternación.
Una aldea se arrodillo,
pensando en que no se puede hacer mas,
el día en que en mi pueblo la música murió.

La piñata se reventó antes de tiempo,
de luto se vistió un examen de bachillerato.
El amanecer fue frio,
El Arcángel tuvo poco por hacer.
Las liras se quebraron,
el día en que en mi pueblo la música murió.

 

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