Palmares
Vecinos de Montescos y Capuletos, contaban nuestros abuelos, pero me parece que es mentira; o es lo que creo yo…
Nos divide una cima, inmensa colina, cada año peregrinamos para disfrutar de fiesta y bombín…
Pueblo para hacer amigos, lo escuche en algún lado, de eso no cabe ninguna duda…
Aunque prefiero, mas, las amigas que los amigos…
Entre estas calles… yo también tengo mis historias. Un día murió un amigo, (el día que se caso), mientras el sacerdote le daba su eterna bendición, yo en la barra de un tal Víctor, me emborrachaba , llorando su perdición…
Me he deslizado por entre las sombras de la noche. Con guitarra y agenda, cocine gatos en una olla de fierro. La leyenda de que en Zaragoza hay una bruja es cierta… pues yo lo conozco y es amigo mío…
También me he lanzado la suerte en el mundo de las cartas, perdiendo dinero, perdiendo dignidad. Diserté en medio de “Guabas” y “Flops” poemas en forma de suerte o canción con un Juanjo Mena. Mas cuando la suerte se marchaba lloraba mis penas, mientras un negro ruidoso cuenta historias de mujeres, lujuria y alcohol…
Vecinos de Montescos y Capuletos, a veces lo creo así. Aunque en mis tiempos que camina lento, sintiéndome viejo. Hace imposible que me gusten sus fiestas. Cada vez que me digan vamos a Palmares, pensare en…
Tirar cartas, tomarme un farolazo, tocar la guitarra, disertar un poema y como no… hacer amigos… aunque les soy sincero me llaman la atención más las amigas…
Diego López







